domingo, 9 de marzo de 2014

CRÓNICA DE LA III VISITA MONOGRÁFICA DE LA COLEGIATA DE SAN MARTÍN DE ELINES


     ‘Mañanita de niebla, tarde de paseo’, iba yo pensando, mientras atravesaba el Páramo de Masa, donde no se veía más allá de las propias narices,  impaciente por ir al encuentro de mis amigos románicos. La cita era en el encantador pueblecito de San Martín de Elines, a las 11:00 a.m., el sábado 22 de febrero del presente año; y allí estábamos, con puntualidad suiza, una treintena de entusiastas románicos, venidos de Cantabria –la mayoría-, pero también del País Vasco y, algunas ovejas descarriadas, de otros lejanos lugares (ya se sabe que hay gente ‘pa tó’).

                                             Colegiata de San Martín de Elines

     El transcurrir de la mañana había despejado la niebla, pero no así las nubes, que nos tenían oculto el sol y encapotado el horizonte, por no hablar de la rasca que soplaba a través de las abiertas puertas del campo. Pero como no hay dificultad que arredre a los románicos, guiados por el inefable D. Bertín y su sobrina, nos introdujimos en las dependencias de la hermosa iglesia valderrediblense. Una vez que todos hubimos admirado de nuevo (estoy seguro que para ninguno de los presentes esta iba a ser la primera vez) la estructura y la decoración escultórica y pictórica –mínima-, fuimos tomando asiento para escuchar la vivisección que los amigos de la tertulia  ‘Arquivolta Románica’ iban a llevar a cabo del más hermoso ejemplar del románico del sur de Cantabria.

     Maite Martinez nos hizo una exhaustiva y certera exposición de la historia, no solo de la fundación del templo, sino de la región, desde los primeros pobladores hasta nuestros días, pasando revista a todas y cada una de las vicisitudes históricas, políticas, sociales y económicas de la zona y del monasterio. Granados aplausos cerraron la intervención, que sirvieron para agradecer el trabajo realizado y, cómo no, para entrar en calor nuestras ateridas manos.

                                              
    A continuación Jose Manuel García-Maestro nos abrumó con su amplio conocimiento de los parámetros arquitectónicos del templo; minuciosamente analizados fueron los muros, los diferentes tipos de soportes, la nave, el presbiterio, las bóvedas, el ábside, el cimborrio, el falso transepto, las vanos que dejan entrar la luz, materia de la que están hechos los sueños de los creyentes y de los agnósticos, etc., etc. Cerrada ovación para tan ilustre maestro.

                                       Representación de la Adoración de los Reyes Magos
    
      Para terminar, fue nuestro entrañable Javier Pelaz quien impartió un escueto curso sobre la escultura, abundantísima, de este afamado templo; como hombre versado en la cultura clásica, empleó, para sus explicaciones, el socrático método de la mayéutica (conocido también como método gallego), es decir, contestar a una pregunta con otra ; por ejemplo, alguien le inquría:

- ¿Qué representa ese capitel?

- ¿Qué crees tú que representa?-, respondía el muy taimado.

De esta manera se entablaba una tormenta de opiniones, desde las más acertadas a las más disparatadas. El caso es que, siguiendo este método inductivo, fuimos apreciando y valorando en lo que se merece, que es mucho, la ingente cantidad de capiteles, canecillos, columnas, relieves etc., que adornan esta bendita iglesia, sin olvidarnos, por supuesto, de las magníficas piezas expuestas en el pequeño claustro, a las que D. Bertín salvó, a lo largo de los años, de la desaparición o de la destrucción.

                                                               Canecillos del muro sur
     Tiempo para un ‘relaxing  cup of café con leche in Plaza Mayor’; aprovechando que aún faltaba tiempo para la hora de reponer fuerzas, el que suscribe agarró por los pelos la ocasión para visitar algunas de las muchas iglesias rurales de la zona, motivo por el que no se enteró del cambio de planes de las visitas previstas para la tarde; mientras uno chospeaba monte arriba, el resto se dirigía a la localidad de Arroyuelos para visitar la ermita troglodítica y prerrománica de S. Acisclo y Stª. Victoria, por lo que no puedo decir nada al respecto, ya que no la vi.¡Eso me pasa por listo!

     Esperando en Ruerrero a que los demás llegaran, degusté unas rajas de chorizo casero que la patrona tuvo a bien ofrecerme para matar la espera y el gusanillo. Poco a poco, la treintena de participantes de esta salida románica, fueron apareciendo en el humilde restaurante, donde dimos buena cuenta de las viandas que la ventera nos había preparado, regadas con un recio vino riojano, que hicieron (vino y viandas) las delicias de más de uno.

     Después de algunas compras de productos gastronómicos propios de la zona (miel, chorizo, jijas…), nos dirigimos a la última de las visitas vespertinas: la también troglodítica capilla del burgalés pueblo de Presillas de Bricia, a la que llegamos después de un pequeño paseo por el sotobosque; ya la tarde despejaba y los rayos del sol de poniente doraban la piedra arenisca en la que está excavada esta ermita de dos niveles, con columna monolítica en el centro y tres ábside orientados.

     Con pena por alejarme de tan grata compañía, pero alegre por la jornada compartida, me despido de los forofos románicos de Cantabria, con el firme propósito de volvernos a ver más pronto que tarde.

Texto y fotos: Ángel Bartolomé. Pamplona

 

miércoles, 5 de marzo de 2014

"LA CAROLINA": SOPORTE CALIGRÁFICO AL SERVICIO DEL IMPERIO CAROLINGIO


 

      Aquella fecha del 25 de Diciembre del año 800, cuando el papa León III depositó sobre la cabeza de Carlomagno la corona del Sacro Imperio Romano-Germánico -ante una cruz iluminada por 1.350 cirios-, se ha convertido tanto en una fecha histórica como en el inicio del Renacimiento carolingio.

      Tras el desmoronamiento de la Pax romana un mosaico de pueblos bárbaros gobernaba Europa, cada uno con su propia lengua y escritura. Tuvieron que transcurrir varios siglos para que surgiera un caudillo que unificara bajo su égida aquel batiburrillo de naciones. Y aquél no fue otro que Carlomagno, el rey de los francos y los lombardos. Al cabo de un corto periodo de tiempo su Imperio abarcaba desde el Danubio hasta el Ebro oriental y de Francia a la Italia del norte.

Carlomagno
      Lo primero que llevó a cabo el emperador fue asentar firmemente su auctoritas en todo su vasto poderío. No obstante, comprendió que sus documentos tenían que ser legibles para que la máquina de su absolutismo funcionara debidamente. Es entonces cuando aparece un personaje que va a ser clave en la revolución cultural carolingia: Alcuino de York. Éste monje inglés en su viaje a Italia se encontró con el emperador en Pavía. Tras su entrevista aquél le nombró Maestro de estudios.

      Alcuino se encargará de crear una escritura unificada, que fuera comprendida en todo el imperio.  De la fusión de la caligrafia cursiva romana y de la semiuncial de los insulares (irlandeses e ingleses) nace la carolina, que reemplazará al resto de tipos de letras hasta el advenimiento de la imprenta.

Alcuino instruyendo a los monjes de San Martín de Tours
     
      La escritura carolingia estaba compuesta:

·        Por letras de forma casi fijas, pequeñas, de la misma altura todas ellas, con palos y perfiles que daban a la página una fisonomía característica.

·        A aquel efecto ayudaba la separación de las letras, que aportaba la necesaria luz de los blancos.  

·        Se utiliza las letras capitulares para emplearlas como mayúsculas -en la carolina todas las letras eran minúsculas-  y la uncial para los títulos.

                                                   Escritura carolingia
      En fin, se trataba de una letra clara con influencias romanas e inglesas. Una letra de escritura rápida y fácil lectura. Lo mismo servía tanto para redactar los edictos imperiales como para escribir libros litúrgicos o copiar las traducciones de textos clásicos greco-latinos llevadas a cabo por la turba scriptorum (copistas) de los monasterios y las escuelas palatinas.

 
Capitular "R" iluminada en un manuscrito del siglo X, que se conserva en la catedral de Canterbury
 
       En nuestro país fue tardía la utilización de la carolina. Su implantación -como era de esperar- comenzó en Cataluña -la Marca Hispanica del Imperio carolingio-. Con el tiempo se extenderá al resto de la Península hasta llegar a ser la escritura que suplantará a la visigótica, hasta entonces dominante, tanto en los monasterios como en las cancillerías.

Texto: Javier Pelaz

Bibliografía:

"El Arte de la Escritura". RBA Colecionables. Fascículos 1 y 3. EDITEC. Barcelona. 2004 

 

 

 

 

         

miércoles, 26 de febrero de 2014

ERMITA SEMIRUPESTRE DE SAN PANTALEÓN

      La comarca cántabra de Campóo-Los Valles es el punto más meridional de la región, donde el Ebro -recién alumbrado- se despide de estos predios para seguir su andadura por las vecinas parameras calcáreas del norte de Burgos.
                                                      El peñasco de San Pantaleón
 
      Gracias a la litología del terreno, compuesta por rocas de carácter blando (areniscas granudas y tobas calcáreas), que permiten su fácil excavación manual con herramientas simples, el municipio de Valderredible tiene en su haber una treintena de iglesias rupestres con un doble sentido: religioso y funerario. Respecto a este último destaca de manera inequívoca la ermita semirupestre de San Pantaleón, -a escasos metros de la localidad valluca de La Puente del Valle- en la que aún se conserva una importante necrópolis altomedieval con unas cien tumbas antropomorfas.
                                                Escaleras de acceso al recinto litúrgico
 
      Además, en el extremo occidental del mismo recinto funerario, existe una plataforma rocosa tallada, donde se limita un probable lugar litúrgico, "formado por una sola nave rectangular y un ábside también rectangular" (Bohigas Roldán). El acceso es por medio de una escalinata excavada en la roca, de la que aún es apreciable algunos de sus peldaños. Aunque se tilde de semirupestre no hay que desechar la idea de que en sus orígenes pudiera haber sido totalmente rupestre.
                                                            Litografia del terreno
 
      Fue un lugar desconocido hasta hace unos años, cuando, a raiz de las primeras excavaciones arqueológicas, se dieron a conocer los primeros resultados de los aquellos trabajos. Entre otras cosas, se dice que "este lugar de San Pantaleón, con su iglesia semirupestre y tumbas antropomorfas, es clave para determinar la evolución del Rupestre en Valderredible." Por otra parte, los hallazgos permiten  afirmar que la iglesia cuenta con elementos del periodo Calcolítico, de la Edad de Bronce y de la etapa altomedieval.
                                         El Ebro a su paso por La Puente del Valle
 
      Entre !998 y 1999 se realizaron dos campañas de excavaciones en la ermita y su entorno, con que se comprobaron la existencia de una construcción semirupestre con muros excavados en la roca y la parte superior construida con aparejo de mampostería, madera, teja y, en el interior, enlucido, con restos de un rebanco adosado al muro, algo habitual en las iglesias rupestres de la zona (Arroyuelos).
 
                                                      Restos de la antigua ermita
      Asímismo se descubrió, que en el costado sur, entre la puerta y los escalones, existió un exiguo nártex, techado sobre postes de madera.
                                                     Tumbas de distintos tamaños
 
      Es interesante también destacar la necrópolis con tumbas antropomorfas de distintos tamaños en los lados este y sur de la ermita y un conjunto de cubículos excavados, que confirma la posibilidad de que nos encontramos ante un conjunto eremítico de una cierta importancia, en torno al año 1000.
 
                     (Al fondo La Puente del Valle)
 
Texto y fotos: Javier Pelaz. Santander
 
Bibliografía:
 
Bohigas Roldán, R. vv. "Cuevas artificiales de Valderredible. Santander" Sautuola, III, pp. 286-287 y 291
Gutierrez López, B. "La Colegiata de San Martín de Elines". Colegiata-Parroquia de San Martín de Elines. 2005, pp. 36-37
Bohigas Roldán, R. "Los yacimientos        arqueológicos medievales del sector de la Montaña Cantábrica". 1986. T. I, Monografias Arqueológicas, A.C.D.P.S., pp. 191-193
Informe del conjunto arqueológico de época medieval de "San Pantaleón" (La Puente del Valle)-Valderredible). Excavaciones 1998-1999
 
 
                                                          

martes, 25 de febrero de 2014

LOS CANTEROS (en la época románica)*


 

      El capataz (le maître d´oeuvre) representa un papel importante, es el arquitecto que preside la construcción de la iglesia. Pero es un término bastante genérico, que no concierne únicamente al que levanta los planos. El arquitecto, en el sentido en que lo entendemos habitualmente, está frecuentemente indicado en la Edad Media bajo el nombre de maître maçon (maestro de obras)(1).

      Según Boecio la ejecución (de la obra) tiene que estar supervisada por el arquitecto.  A él le corresponde utilizar el compás. Las herramientas de aproximación corresponden a los cinco sentidos y los instrumentos de precisión a la razón. ¿No es el logos quien, durante le época románica, tiene la correcta percepción de las relaciones? La llana(2), por su forma, presenta todavía un símbolo trinitario.

      Los monasterios benedictinos y los de origen benedictino son –lo hemos dicho ya- extremadamente numerosos, si se refieren a la reforma ya de Citeaux o aún de Cluny. En su conjunto constituyen verdaderos pueblos, totalmente se bastan a sí mismos y comprenden artesanos, desde el panadero hasta el iluminador (de códices). Por lo tanto, es normal ver alrededor de los monasterios talleres de copistas de manuscritos y de escultores. Los canónigos regulares de san Rufo tenían un renombrado taller y el Cabildo de Notre-Dame-des-Dons de Aviñón guardará rencor con aquéllos durante mucho tiempo por no querer prestarle algunos de sus artistas.

      En la época románica la arquitectura conocía un importante desarrollo; alrededor de las diferentes abadías se agrupan talleres de albañiles y de canteros. Los monjes benedictinos ejercen a este respecto una influencia incomparable; más aún ocupan un lugar decisivo en la historia: transmiten la tradición.

      Fieles a los antiguos usos, los canteros viajan. Matila Ghyka ha hablado precisamente  de los desplazamientos de los constructores y de los intercambios efectuados con los arquitectos árabes(3). Toledo crea un contacto con la tradición griega y bizantina.

      Es el momento en que se forman las sociedades laicas. Los miembros de las cofradías se reúnen, circulan y poseen verdaderas corporaciones. No hay que confundirlos  con las escuelas de arquitectura dependientes de las abadías. Franz Rziha(4), estudiando un documento de la Deutsche Bauhütte, ha podido señalar los diferentes grupos de arquitectos. Entre una importante lista de siglas, examina varios signos lapidarios de la época románica, como el cuadrado cruzado de un cuadrifolio. Sabemos, por otra parte, que la rodilla descubierta de Cristo sedente es a la vez un signo de iniciación y la firma de una asociación. El laberinto y el pentágono estrellado constituyen también la firma de un taller.

                                        Obreros en plena ejecución
 
      Con ocasión de su recepción, cada taller de piedra recibía un “signo” que sería su firma. Este “signo” no correspondía a su nombre, sino a su corporación. Ésta comprendía tres grados sucesivos: aprendices, oficiales y maestros.

     Si las corporaciones o gremios poseían sellos regularmente transmitidos, el hecho es que entre los monjes el anonimato más absoluto es generalmente observado. Los monjes firman raramente, cuando son maîtres d´oeuvre y canteros, con una figura indicando una corporación. Sin embargo, conocemos algunos nombres como los de Adam, monje de Saint-Benoît-sur- Loire y maître d´oeuvre de su propio monasterio; de Achard, maestro de novicios y arquitecto; de Geoffroy d´Ainai, que no solamente se ocupa de la construcción de abadías sino que es enviado a Inglaterra para dirigir las fundaciones cistercienses. La costumbre de los cistercienses no autorizaba a los monjes ayudar a otras órdenes religiosas; debían velar en la construcción de sus conventos y éstos fueron numerosos en el siglo XII. Otros monjes colaboraban con gusto en otras fundaciones distintas. Así vemos a un Jean de Vendôme, arquitecto y monje, ofrecer graciosamente su talento. Por sus concepciones estéticas, Rupert, abad de Deutz, ejerció una gran influencia sobre los artistas de su tiempo; dirigió los trabajos de decoración de la iglesia abacial. Gracias a él, el arte de las miniaturas gozó de un gran éxito en los monasterios. Sus obras teológicas muy extendidas en el siglo XII, se inspiraron en motivos escultóricos. Fue quizás el primero en representar la trinidad como un Gnadenstuhl(5). El Padre sujeta la cruz de Cristo y el Espíritu Santo está entre los dos o a veces sobre la cabeza del Padre.

                                              Cantero en su taller
“Cuando la iconografía se trasforma, cuando el arte adopta temas novedosos, es que un pensador ha colaborado con los artistas.”Esas palabras de Émile Mâle en el “Arte Religioso del siglo XII”(6) es de una importancia fundamental, ya que precisa la colaboración estrecha de escritores y artistas, influencia que proviene no solamente de innovadores, como Suger, sino de místicos que, independientes de las formas, los engendran sin embargo por la descripción de las imágenes de las que ilustran sus pensamientos. A este respecto, san Bernardo jugó aquí un papel importante, debido a la influencia ejercida por sus obras(7).

                                                  Marca lapidaria
 
      Sería difícil escribir la historia de los constructores de la época románica. Los documentos sobre este tema son restringidos, sobre todo cuando se trata de chantiers monásticos. La tradición conservada durante mucho tiempo secreta se transmitía verbalmente en el interior de las corporaciones. La visión que podemos tener de ello nos permite no obstante reconstituir las grandes líneas de estas escuelas de constructores, que son escuelas también de estudios del símbolo.

Traducción: Javier Pelaz. Santander

*”Initiation à la symbolique romane”. M. M. Davy. Flammarion. 1977.

(1) L. Lefrancois-Pillion, “Maîtres d´oeuvre et  tailleurs de pierre des cathedrales”, Paris. 1949, p. 14

(2) N.T.: Herramienta de albañilería

(3) “Le Nombre d´Or”; t. II. Les Rites, 1931, pp. 48-49

(4) Fr. Rziha. “Studien über Steimtz Zeichen”, Wien. 1883. Ver también la obra del abad Grandidier, “Essais historiques et topographiques sur l´église cathédrale de Strasbourg”. 1893

(5) Cf. F. Beitz, “Rupert von Deutz, Seine Werke und die Bildende Kunst”, 1930. Digamos que es un motivo que será copiado en el arte gótico.

(6) Paris, 1940, p. 151

(7) Anne Marie Armand se doctoró por la Escuela de Louvre con la tesis “Saint Bernard et le renouveau de l´iconographie au XIIe siècle”, Paris, 1944, 107 pp.  

 

 

domingo, 23 de febrero de 2014

HITOS ROMÁNICOS EN LA "VIA PODIENSIS": de AUBRAC a LECTOURE (1ª Parte)

      Una vez dejado atrás Aubrac reemprendo mi andadura. En una franja de 350 kilómetros -hasta recalar en Lectoure- los enclaves románicos son más profusos y algunos de ellos bien conocidos por los aficionados. 
                                         La Via por el puerto de montaña de Aubrac
      Las dificultades, empero, son duras cuando se conjugan la soledad y la fatiga, amortiguadas, en parte, por la visión de un paisaje irrepetible de la Francia rural y profunda, entretejido con vastos campos de cereales, viñedos por doquier en las laderas de las colinas y amplias parcelas de árboles frutales marcialmente alineados y todo ello surcado por las corrientes fluviales del Lot, Tarn y Garona, entre los más importantes.

                                                                       "Genciana",    

      Por un sendero jalonado por una diversidad de plantas silvestres de alta montaña -la genciana, en especial- arrivé a la localidad de Sait-Côme d´Olt, donde se ubica la Capilla de los Penitentes, mas en el siglo XI ó XII figuraba con nombre distinto: Saint-Pierre de la Buysse. Vestigios de la época románica son los canecillos iconográficos, la singular espadaña y el relive de un crismón en el antipendio del altar mayor. En la actualidad acoge de manera permanente una exposición sobre la vida y obra del arquitecto, Philibert de l´Orme, creador del tejado en caréne (quilla de barco).

                                                    Iglesia de St.-Côme d´Olt
   Más adelante, a un kilómetro de Espalion, se erige la iglesia de Perse declarada Monumento Histórico. Data del periodo, s.XI-XII, y bajo la advocación de saint Hilarian. La fábrica se halla en el centro del cementerio municipal. A primera vista atrae al visitante el tímpano de la portada, esculpida con temas de Pentecostés y del Juicio Final. En el muro meridional aparece un relieve tosco de la Epifanía. La cornisa se sostiene con una serie de canecillos iconográficos. En el interior, el presbiterio se cubre con bóveda de medio punto y el ábside -de cinco lienzos- con bóveda de horno. 
                                  
                                                                          Espalion 

      Bordeando la margen izquierda del Lot alcancé, al poco rato,la aldea de Bessuéjouls. En un terreno herboso se alza la modesta iglesia de San Pedro, pero lo que la embellece es su torre-campanario. Viéndola a cierta distancia recortada al alba sobre un cielo límpido sentí la necesidad ineludible de fotografiarla con mi cámara de bolsillo. El piso superior de la torre abriga una capilla dedicada al arcángel San Miguel. Este reducido espacio, que se accede por dos escaleras simétricas de piedra, es una de las joyas del románico de la comarca de Rouergue.  En un folleto explicativo me enteré de su origen carolingio. El aparejo es de arenisca rosa, pero lo más apreciado del exiguo habitáculo es su decoración. Los trenzados de cestería de los cimacios de los capiteles y las cestas de éstos con sirenas y centauros maravillan al contemplarlos a tan corta distancia. El muy bello altar románico ofrece igualmente una decoración de gran calidad, siendo los protagonistas los dos arcángeles: Miguel y Gabriel.
                                                                Bessuéjouls

      Tras un descenso largo por una pista pedregosa y zigzagueante, alcancé la villa medieval de Conques. Su monumental iglesia abacial de Sainte-Foy figura en la mayoría de los manuales de arte como paradigma del románico pleno. En el Medievo ganó su fama por ser un centro de peregrinación y uno de los enclaves  señeros del Camino santiagués (Via Podiensis). Su historia primigenia empieza con la llegada de un ermitaño llamado Dadon a quien se le unió -al poco tiempo- un tal Meldradus y sucesivamente otros hasta fundar una comunidad suficiente para erigir una primera iglesia. Los reyes carolingios favorecerán al monasterio con suficientes donaciones y privilegios.

                                               Arquería de la torre-porche de Bessuéjouls
      Al llegar a la explanada de la basílica me topé con la espectacular y archiconocida portada de la que sobresale su tímpano bastante compresible a pesar del número excesivo de personajes (108) y la variedad de escenas del Juicio Final. Es similar a la de la iglesia de Perse, pero en pantalla grande.

      En su interior destaca tanto el programa iconográfico de los capiteles como las rejas de hierro forjado cerca del presbiterio, -con la particularidad de que fueron realizadas con las cadenas aportadas por de los cautivos liberados como ofrenda a la Santa-, uno de los más bellos ejemplos de artesanía románica.
                                                   Detalle de la capilla de San Miguel

      Tras la cena en el albergue del monasterio, regido por los monjes premostratenses, me enteré que uno de ellos explicaría el tímpano a primeras horas de la noche. Cuando el guía comenzó sus comentarios de la portada  ya se había formado un nutrido grupo de oyentes. De izquierda a derecha el monje fue analizando con todo lujo de detalles cada personaje presidido en el centro por  Maiestas Dei: a su diestra los bienaventurados y los réprobos a la siniestra.

      Finalizada la exposición se abrió al público la galería superior de la nave. Desde las alturas se descubren tanto perspectivas sorprendentes del interior del templo como la belleza plástica de los capiteles -al alcance de la mano- e iluminados de una manera correcta.
                                                      Fachada principal de la basílica    
                                              
      A la mañana siguiente, antes de partir, me dediqué a visitar el museo de la basílica. Reúne una intreresante colección de objetos litúrgicos de gran valor no tanto material como artístico. Pero la protagonista no podría ser otra que la propia Ste-Foy. En una estatua de 85 cm. de altura ornada con piedras preciosas, entalles, camafeos y diversos añadidos se guarda en la cabeza del personaje sedente sobre un trono las reliquias de la mártir. Continúo anotando en mi cuaderno lo que apunta el panel informativo al respecto: la cabeza de oro es una obra reutilizada; el cuerpo de madera y algunos fragmnetos de oro del vestido son de época corolingia, mientras que el trono, la corona y los orifrés de filigrana son posteriores al año 985.   

      Al sur de la basílica se halla lo que queda en pie del antiguo claustro. Fue levantado en tiempos del abad Bégon. Pero la joya del recinto es un enorme pilón de fuente de Puech de Voll, cerca de la localidad de Firmi. Bajo el bordel del brocal, entre las dieciocho columnitas, pequeñas máscaras de monjes y animales reflejan un semblante risueño.
                                                        Parte central del tímpano

      Las fuentes de Cayssac y Plô completan el programa románico de la villa. La última se ubica en la explana de la basílica. Datada en el s.XII en un manuscrito del Liber Sancti Jacobi refiriéndose a ella de la siguiente manera: "sus aguas con virtudes admirables apagaban la sed de los peregrinos". La otra, del mismo siglo, tiene una puerta de medio punto que da sobre un recipiente cuadrado. Las pilastras de la rosca se rematan con capiteles fitomórficos. La clave de la bóveda es circular con la representación de la figura de Cristo.
 
                                                    Capitel del antiguo claustro
   
       No se debe, empero, dejar de visitar el museo de Joseph-Fau, en un edifico frente a la fuente de Plô. Allí están reunidos una buena parte de los capiteles del antiguo claustro románico.
 
                                                     Galería superior de la basílica

      No quisiera finalizar mi estancia en la villa sin antes contar el rapto de la reliquias de Sait-Foy. Éstas se encontraban en tiempos de Carlos el Calvo en un monasterio de la localidad de Agen. Como los monjes de Conques no tenían ingresos económicos por no poseer reliquias de santo que atrajeran a devotos, planearon, entonces, el robo de las reliquias del cercano cenobio de Agen. Para ello enviaron en el año 866 a un monje, de nombre Ariviscus, para que ejecutara la fechoría. Éste se hizo pasar, al principio, por novicio y durante ocho años llevó una vida ejemplar como monje. Aprovechándose de la confianza depositada en él por el resto de la comunidad sustrajo, con nocturnidad, las referidas reliquias y las depositó en el monasterio de Conques. A partir de entonces comenzó el auge económico del monasterio.

                                                               Fuente de Plô

                                     
                                                             Relicario de Ste.-Foy

Texto y fotos (menos la de la estatua de Sainte Foy): Javier Pelaz. Santander 

     

  
 
     

lunes, 17 de febrero de 2014

SOBRE LOS MONASTERIOS Y LAS TEORIAS ANARQUISTAS



      Siempre me han llamado la atención los monasterios medievales, por lo que estos representaron en la conservación del saber y de la cultura, en tiempos especialmente convulsos y violentos.  Quizás esta atracción que me provocan esté bastante influenciada por lecturas de novelas como: “Los pilares de la tierra” de Ken Follet  ó “El nombre de la rosa”  de Umberto Eco. La regla benedictina, que a través de los monjes del Cluny y del Cister, se expandió por toda Europa, dio desde luego una unidad en los cultos y la liturgia, fundamental para la unidad y uniformidad de la Iglesia Católica , evitando herejías y desviaciones tan comunes en los primeros siglos (V al VIII ) de la Alta Edad Media .

       Pero no es a su importancia religiosa a lo que quería referirme,  sino a su sistema organizativo y a lo que supuso en la articulación del territorio en aquella época,cuando la presencia de la autoridad era a veces lejana y cambiante. Este aspecto tiene especial importancia en la España de la primera reconquista con su presencia, como punta de lanza, en los territorios más cercanos a los agarenos y como refugio a los primeros repobladores de las tierras re-conquistadas .

      La mayoría de las veces su fundación se debe a nobles, e incluso reyes , que los dotan de unas tierras y un patrimonio que les permitiera sobrevivir  autónomamente en un medio más o menos hostil. Poseen siervos y hombres libres incluso, que dependen del monasterio y generan las rentas necesarias para el sostenimiento de la comunidad. Por otra parte, los mismos monjes con su “ora et labora “   y su renuncia a todo tipo de propiedad hacen posible el mantenimiento de la comunidad como tal. 
                                           Plano del monasterio benedictino de Saint-Gall

     Es este aspecto de organización de la vida diaria y de su actividad lo que me llama la atención. Aparte de de sus obligaciones litúrgicas, que les ocupaban gran parte de su tiempo, cada uno de los monjes de la comunidad desarrollaba una labor acorde con sus aptitudes. Estas actividades van desde las de amanuense en el escritorio o bibliotecario, hasta las más prosaicas de cultivo de la huerta o cocinero.

     Recientemente  he leído un pequeño ensayo titulado “Anarquismo social o anarquismo individual , un abismo insuperable “ ,  en el cual el autor toma parte en la vieja diatriba anarquista de qué sistema se emplea para hacer realidad la vieja utopía anarquista de una sociedad horizontal,  sin jerarquías ni normas que coarten la libertad individual. La famosa declaración de Proudhon de “quienquiera que ponga su mano sobre mí para gobernarme es un usurpador y un tirano y lo declaro mi enemigo”,  hace casi imposible organizar una sociedad que pueda satisfacer  las necesidades más básicas del ser humano. Esta posición de Proudhon , que enlaza con J.J.Rousseau    en su concepción de que el hombre es bueno y la sociedad le pervierte  es seguida por muchos libre-pensadores en los que quizás domina un feroz individualismo y un concepto radical de la propia libertad  individual. La cita de Willian Godwinsolo existe un poder al que puedo rendir una obediencia sincera :la decisión de mi propio entendimiento, los dictados de mi propia conciencia“, proclama la suprema autonomía del individuo sobre la sociedad. 
                                                      J.J. Rousseau, autor del "Contrato social"

    Aquéllos son, sin duda, los seguidores del anarquismo individual. Su proposición de articular (y no digo organizar a propósito) la sociedad a través de lo que primero Rousseau llama “ el contrato social “ y después Proudon "contrato entre artesanos, productores, cooperativas y comunas" es ferozmente atacada por los anarquistas sociales tachándola de ineficaz y pueri. Entre éstos destacan Bakunin y Kropotkin, que proponen un enfrentamiento frontal con la autoridad establecida y una solución claramente colectivista, que en muchos casos deriva en el comunismo. Es lo que dio lugar al comunismo libertario, que cayó en los mismos vicios que combatía, pues se acabó jerarquizando y organizando, lo que contradice parte del viejo lema anarco: “ni Dios , ni patrón, ni organización” . El autor del ensayo ,se acaba poniendo de parte de los anarquistas sociales, pues cree que el anarquismo individual es una especie de “brindis al sol” y que es necesario tener una mentalidad colectiva para dar lugar al establecimiento de la utopía anarquista.  

      Despues de esta pequeña reflexión sobre teoría anarquista y vida en los monasterios, quiero llamar la atención sobre ciertas similitudes ( divergencias también hay , y muchas ) entre la forma organizativa de una comunidad en el monasterio y una comuna . Aparte de los aspectos religiosos, los monasterios tienen lo que se llama el Capitulo (recordemos la belleza de algunas de las salas capitulares de los monasterios que hemos visitado), donde los monjes deciden  asambleariamente los asuntos de convivencia diaria y las acciones a tomar . Si esto no es el movimiento asambleario de toma de decisiones que se empleó en las comunas se le parece bastante.
 
Configuración de un monasterio medieval
     Por otra parte si analizamos las propuestas de “contrato social “ entre el individuo y el grupo, veremos ciertas similitudes con el reparto de funciones en el monasterio. El abad es elegido entre todos los monjes. Éstos se comprometen a obedecerle y él a protegerles tanto física como moralmente. Como se ve se parece también un contrato de convivencia, donde una parte cede soberanía a cambio de algo. Se reparten las funciones dentro de la comunidad (sea religiosa o social) para hacer posible la subsistencia.

Scriptorium
      El monasterio es una comunidad autónoma dentro del organigrama de la Iglesia , que si no es en materia de fe, toma sus decisiones sin ningún tipo de trabas. En los tiempos de la Alta Edad Media,  además, por las características especiales de la época, su grado de autonomía era casi total y,  a veces, eran ellos mismos la autoridad, no sólo religiosa sino también política y, desde luego moral y cultural.  Este aspecto se ha ido perdiendo a partir del siglo XIV y, aunque los monasterios siguen siendo un refugio de cultura, en algunos casos la autoridad les ha subyugado y es una parte más en el entramado eclesiástico.

      Aunque el viejo lema de “ ni Dios , ni patrón , ni organización “, desde luego no casa con el principal cometido de los monasterios, sobre todo en la primera parte del axioma;  piénsese también que en la Edad Media era impensable un “sin Dios “ y que el movimiento anarquista nace mucho más tarde (para mí Rousseau es el primero), cuando la Iglesia se había convertido en una parte más del poder y, por tanto, de la autoridad, siendo el antiautoritarismo un componente esencial de las teorías anarquistas.

                                          Comentario al Apocalipsis de Fernando y Sancha
    
      Por último quisiera resaltar la similitud del voto de pobreza individual del monje, todo es de la comunidad; con la proclama de Proudhon: “La propiedad es un robo“.
Texto: Tomás Lozano. Santander.

Bibliografia

Anarquismo social o anarquismo personal. Un abismo insuperable,  de Murray Bookchin. Editorial Virus.