jueves, 13 de marzo de 2014

HITOS ROMÁNICOS EN LA "VIA PODIENSIS": de AUBRAC a LECTOURE


      Con las primeras luces del alba abandoné la villa de Conques por la empedrada rue Calomagno y, tras sobrepasar su puerta epónima, retomé de nuevo a la Via. Al despedirme del  último hito románico, noté una vaga sensación



                                                   Al alba, Conques a vista de pájaro

de haber cambiado el rol de andarín por el de un peregrino converso. Todo podría ser  dada la conjunción de circunstancias de aquella mañana estival: un amanecer luminoso, una villa cargada de historia secular y una Santa con el predicamento de milagrosa, como lo atestigua el “El Libro de los milagros de Santa Fe”, muy leído en los monasterios en la época medieval.

                                              Friso de la Crucifixión de St.-Jean-de-Mirabel
      A partir de ahora el trayecto –en cuanto a su dureza- comienza a ser menos exigente a medida que voy dejando atrás las últimas estribaciones del Macizo Central. Las cotas se reducen ahora a menos de mil metros, pero el efecto “montaña rusa” apenas desaparece.
                                                  Puerta de Calomagno de Conques
      Cerca del pueblo de Bord vislumbré, sobre un altozano, la capilla de Guirande. Aunque permanecía cerrada a tan temprana hora no dejé de observar su cabecera románica de sillares bien escuadrados. Su datación –según la guía- es de principios del siglo XII.
                                                          ¡Cuán largo es el camino!
      Buen rato, en cambio, me llevó la visita de la iglesia de Saint Félix. Mi primer asombro de aquella mañana fue en este edificio no tanto por sus vestigios románicos que aún perduran en la fábrica de nueva planta erigida sobre la antigua, cuanto por el sorprendente tímpano de la portada ciega del muro norte.  Enmarcado en una media rosca de billetes, representa la escena del Pecado Original. Sus protagonistas, Adán, barbudo, y Eva a quien la serpiente, enroscada al tronco del árbol, le ofrece la tentadora manzana. Ambos personajes cubren sus partes pudendas con una hoja. Serían las manos de un experto las que modelaron la escena,  por los trazos bien definidos del conjunto escultórico.
                                                             Paisaje del Aveyron
      Lo mismo me ocurrió en la aldea de Saint  Jean-de-Mirabel. En el arco de una puerta ciega del muro exterior han recolocado - quizás de la fábrica primigenia- dos frisos con pasajes evangélicos del Bautismo del Señor y la Crucifixión. Aunque algo deteriorados se aperciben  las representaciones no sin dificultad. En  el panel superior, enmarcado con arco apuntado, aparece Cristo en la cruz y a cada lado de sus pies: la Madre con gesto afligido y san Juan,   el apóstol(?); por encima de  la escena, los símbolos del Sol y la Luna. En el inferior, a modo de dintel, san Juan Bautista vierte agua sobre el hombro de Cristo, y el Espíritu Santo está evocado por una paloma. Dos ángeles figuran en la escena: el de la derecha presenta una camisa con la que Cristo va a ser vestido. Dos machones salientes sostienen el dintel que representan dos cabezas femeninas muy estropeadas.    
                                                                Trochas y....
      Retomando de nuevo la singladura de la Via aligeré el paso para compensar en parte mi retraso bien empleado en las dos visitas anteriores. Para arribar a Lunan tuve que desviarme dos kilómetros del itinerario. A pesar de la fatiga acumulada de la mañana y por mi afán de conocer el antiguo monasterio me vi obligado a esforzarme  más de lo debido, aunque tuviera que añadir más kilómetros  a la etapa. Además, tuve que superar una pindia cuesta de las denominadas “rompepiernas”.
                                               ...caminos agrícolas configuran la Via
      La iglesia se erige en una hondonada frondosa. Es lo único que permanece en pie del antiguo monasterio, cuya fundación se remonta al año 507. Fue el rey de los francos, Clodoveo, que, tras convertirse al catolicismo, promovió la construcción.
                                                         Tímpano de St. Félix
      La primera impresión que ofrece la fábrica, cuando desciendes por la carretera, es la de ser una construcción sólida con aparejo de sillería. La cabecera, que limita con el cementerio, es de origen románico. Muy interesante resultan los canecillos de seres fantásticos  que sostienen el alero del presbiterio. El interior es de planta basilical con tres naves. Las columnas del arco triunfal se rematan con capiteles fitomórficos. Una bóveda de cañón configura el presbiterio y de horno, el ábside. El resto se cubre con bóvedas de crucería. A los pies del edificio se yergue majestuosa la torre-campanario. 
                                                              Iglesia de St.-Félix
      Mientras camino me deleito, como ejercicio de entretenimiento, con las leyendas referidas a los lugares de paso. Las hay de todo tipo: unas son producto de la excesiva imaginación de los lugareños; otras, sin embargo, nacen de una tradición o realidad pretérita que con el transcurso de los tiempos se desvirtúa hasta convertirse en una simple caricatura. Viene a cuento mi digresión por lo que se cuenta de este sitio. Junto al templo existe un lugar poblado de sauces  donde se halla una fuente: la de san Martín.
                                               Iglesia de St.-Jean-de-Maribel

Durante mucho tiempo fue un lugar de peregrinación de los vecinos de la comarca. Sus aguas fueron muy reputadas como milagrosas para sanar a niños  con minusvalías físicas.
                                              Entorno de la iglesia de Lunan

Según se cuenta por estos predios aún se puede observar, al lado de un hilo de agua, la huella pétrea de uno de los cascos del caballo del santo. No sé si sería por la fatiga o por las ganas de retornar a la andadura no pude identificar la correspondiente pezuña del equino.
                                                       Dintel de St.-Jean-de-Mirabel
                                       
 

 




                                                                 Iglesia de Lunan
 
Texto y fotos: Javier Pelaz. Santander.
  

miércoles, 12 de marzo de 2014

REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE LA VISITA A SAN MARTÍN DE ELINES

Maite relatando la historia secular de la Colegiata
Jose Manuel explicando la arquitectura
... y Javier la iconografía 
Don Bertín, párraco de la Colegiata desde hace 50 años, saludando a los asistentes. ¡Bien se merece un homenaje de todos los amantes del Románico!
Todos atentos observando los canecillos  pero bien abrigaditos
Ángel no dejó de disparar su inseparable cámara y su tocayo dando a la hebra. ¡Qué extraño! ¿No?
Algo les costó a Cris y Carmen ascender por la escalera hasta la iglesia rupestre de San Miguel de Presillas, pero al final tan contentas y tan amigas
Al final todos subieron, algunos mejor que otros. No hubo que llamar al 112 
Jose Manuel se esforzó por no dejar recoveco alguno por enseñar, aunque para ello algunos cuellos tuvieron que girar 90 grados
¡¡¡Venga subir!!!  ¡¡¡Qué no da vértigo!!!, parece decir Juan al resto del grupo y Antonio Daban inmortalizando la escena
 
 
 
 
 
 
Foto para el recuerdo, mas algunos no salieron
Javier no se cansó de que los oyentes intervinieran en las explicaciones de los capiteles
          Hasta el periódico regional dio cuenta de la visita

Fotos de Alicia, Emilia y Antonio Daban

CRÓNICA DE LA INAGURACIÓN DEL CURSO DE "INICIACIÓN AL ROMÁNICO"


      Un sol radiante iluminó -tras varias semanas sobrellevando los santanderinos un celaje ceniciento- las primeras horas de la mañana del pasado sábado, invitando más a disfrutar paseando por el muelle que a encerrarse en un aula. Pero las cosas son no como uno supone, sino como resultan. Quizá fuera por la predilección que despierta todo lo relacionado con el Románico,  lo cierto es que la sala del Paraninfo de la UC se llenó hasta la bandera. Unos ochenta cursillistas ocuparon sus asientos a la hora señalada.

      Jose Luis Pérez, coordinador del Aula del Patrimonio Cultural de la Universidad cántabra, dio la bienvenida a los asistentes y les agradeció –algo  sorprendido por el abultado número- su presencia.  Refirió, a continuación, a que la idea de realizar el curso había surgido de los “Amigos del Románico” de Cantabria y Asturias, que se la propusieron en su día y que el Aula aceptó por la conveniencia de ésta de colaborar con todo tipo de asociaciones culturales.

      No dejó pasar por alto un recuerdo entrañable a la figura del añorado profesor, don Miguel Ángel García Guinea, gran impulsor que fue de los estudios sobre el Románico.

      Y enseguida presentó a Jaime Nuño, no tanto como un ponente sino como un verdadero  amigo suyo  -ambos, además,  son arqueólogos-.

     
      La primera imagen que apareció en la pantalla fue una instantánea del Guggenheim de Bilbao con la que nos dejó a los asistentes algo descolocados. Mas Jaime dijo que “los grandes edificios son parte del paisaje actual (de ahí la foto del Guggenhein), del mismo modo que  los edificios románicos fueron parte integrante del paisaje de su época.”Por tal motivo el título de la ponencia versaría sobre: “Expresión artística de una sociedad medieval”.

      A continuación se centró en ese estilo artístico tan típico e inconfundible que surgió a finales del siglo XI y duró hasta principios del XIII. Habló de los influjos que recibió no sólo de la época clásica romana, sino también del arte carolingio, visigodo y bizantino.

        Jaime Nuño, miembro de la Fundación Santa María la Real de Aguilar de Campóo
 
Lo que más llamó la atención fue cuando hizo hincapié en los factores que influyeron en su desarrollo dentro de los límites de la Europa Occidental. Aquéllos fueron:

·        La bonanza económica debida, en parte,  a un clima idóneo (desde el s. X hasta el XIII), con que las cosechas fueron abundantes. Como consecuencia de ello afloró el comercio y mejoraron las comunicaciones. Los nuevos ricos aportaron parte de sus beneficios para erigir templos con el fin de asegurar su salvación eterna. Curioso es que la Iglesia, en vez de anatematizarlos como antes, crearon el Purgatorio para ellos, como sala de espera para alcanzar con el tiempo el Paraíso.  

·        El influjo de los monjes cluniacenses que, para extender la liturgia gregoriana en contra de la visigoda, levantaron iglesias y monasterios bajo los cánones de la casa materna de Cluny.

·        El movimiento de ideas que supuso el intercambio y copia de libros entre los cenobios benedictinos. Con el tiempo el saber -encerrado en los centros religiosos- salió a la calle, dando lugar a la creación de los primeros  Estudios Generales.

·         La extensión de la “tregua de Dios”, por mandato de la Iglesia católica, dio lugar a periodos de relativa concordia entre los nobles. Así mismo ayudó  bastante las Cruzadas proclamadas por los papas para liberar los Santos Lugares. “Si había que exterminar a alguien que fuera a los infieles y no los cristianos  entre sí”. Nace la idea del caballero cortés en contra del caballero violento.

     
      Y podría haberse alargado la exposición -por otra parte tan entretenida e interesante-, ya que tema daba para ello, pero todo tiene un límite en el tiempo, y éste es ineludible.

      Con un “Muchas gracias” finalizó Jaime Nuño su conferencia. Y tras el turno de preguntas por parte de los asistentes salimos a disfrutar del soleado mediodía. Tiempo hay para todo.

 

lunes, 10 de marzo de 2014

BREVE ESTUDIO DE LA IGLESIA DE SANTIAGO DE PEÑALBA


      Aún quedan lugares mágicos en los que retornar a un pasado, si no ideal porque nada lo es en la existencia, sí lo más lejano posible a la ruidosa civilización,  que nos ha tocado vivir.
                                                                            Portada  Sur
      Peñalba de Santiago es un pequeño pueblo leonés de piedra y silencio, demasiado cercano a las nube como para aterrizar de nuevo fácilmente al regresar a las cuadriculadas calles cercadas por bloques de impersonales  viviendas,  carentes de cualquier paisaje natural sobre el que reposar la vista ni ventanas hacia las estrellas, cuando  el Sol se pone. El Bierzo  a la vez que un magnífico paisaje natural, atesora  templos románicos y altomedievales, a los que siempre quiere retornar cualquier amante de las construcciones antiguas, para descifrar los mensajes de un pasado tan remoto como aquel de hace mil años, tan enigmático que bajo sucesivas capas de cal y piedra aún surgen mensajes grabados por antiguos canteros cuyas mentalidades no nos es posible comprender plenamente . Peñalba de Santiago, Valle del Silencio y Montes Aquilanos, nombres sugerentes que invitan a una visita lo más prolongada posible.

 

                                                                 Cabecera

      La iglesia de Santiago cumple actualmente las funciones de iglesia parroquial. Tanto la población como el templo se hallan en su origen ligadas al cercano monasterio de San Pedro de Montes y al monje y obispo de Astorga,  Genadio, gran impulsor de la vida monástica en El Bierzo entre los siglos IX y X. Un breve paseo entre formidables montañas calizas nos acerca a las Cuevas del Silencio, algunos vestigios de lo que fueron  eremitorios desde el siglo VII (san Fructuoso) y posiblemente utilizada también por san Genadio una de ellas, desde cuya entrada se contempla  un espectacular paisaje con Peñalba de Santiago en la distancia.

 

      Genadio restaura el monasterio de Montes en el 895 y continúa su actividad fundando templos religiosos por toda la comarca de El Bierzo. Alfonso III el Magno (866-910), último rey de Asturias, lo designa obispo de la diócesis asturicense en 909. En su autobiografía “Testamento”, según él mismo atestigua, funda un monasterio dedicado a Santiago. No existe documentación fehaciente que permita asegurar que el edificio actual es aquel que en origen construyó san Genadio. Documentos algo más tardíos, reflejan que algunos de sus sucesores en la diócesis de Astorga continuaron la labor constructiva durante el siglo X, pero no es posible diferenciar lo atribuible a cada uno de ellos. Tras su estancia en Astorga Genadio retornó a Peñalba y allí vivió otros 19 años, siendo enterrado en el contraábside occidental de la iglesia hasta que en el siglo XVI la duquesa de Alba traslada sus restos a Villafranca del Bierzo y más tarde a Valladolid. En el 937, posible fecha de la muerte de Genadio, el edificio estaba construido, aunque una lápida de consagración en el interior del templo cita el año 1105. Sólo ha perdurado la iglesia de lo que fue un monasterio con dependencias a buen seguro no muy distintas de las actuales construcciones de lajas de caliza y pizarras.

                                                                                   
 
                                                                                      Saetera


      El rey Alfonso IX dona, a mediados del siglo XIII, los bienes del monasterio a don Pedro Andrés, tesorero de la catedral de Astorga, como pago a su contribución militar, por lo que se incorpora de esta manera el monasterio de Santiago de Peñalba al cabildo catedralicio, al que ya se hallaba vinculado como priorato desde 1154. A partir de este momento no se menciona de nuevo el monasterio en la documentación existente, pero sí su iglesia.

 

                                                                            Espadaña


      Construído el templo en mampostería irregular de lajas calizas y de pizarra, su interior presenta una argamasa producto de distintas reparaciones en la que se hace patente la utilización de un mortero de cal, arena y ladrillo similar al opus signinum romano. Los contrafuertes exteriores compensan el empuje de las bóvedas.  Exquisitos modillones con ruedas solares, florones y esvásticas decoran el alero que recorre el perímetro de los muros. La portada sur destaca por su peculiar estructura de arcos geminados de herradura, que apoyan en columnas de mármol capiteles corintios de acantos y moldura a modo de alfiz. Una portada más sencilla abre el muro septentrional; una de sus jambas con el epitafio del abad Esteban, fallecido en 1132. Otras inscripciones de los muros exteriores hacen también referencia al enterramiento de monjes y abades en los alrededores del templo.

 

      El espacio interior se encuentra compartimentado mediante arcos de herradura e iluminado mediante vanos cuadrados excepto el  de la sacristía sur con una saetera de herradura. En su tiempo se cubrían de celosías como la conservada en parte en la ventana del contraábside, aunque en la actualidad se cierran con láminas de alabastro. El ábside es recto al exterior y de herradura interiormente, cubierto por bóveda gallonada de siete cascos. Otro arco de herradura divide la nave en dos tramos de distinta altura. El primero también presenta cúpula gallonada y parte de un cuadrado, sin necesidad de pechinas o trompas por la prolongación de los cuatro gallones de las esquinas. A ambos lados, dos capillas laterales a modo de sacristías que recuerdan las visigodas de Quintanilla de las Viñas, conocidas, porque perduraron sus cimientos. Las columnas adosadas de los arcos que dividen la nave muestran a su vez  influencia visigoda.  El segundo tramo se cubre con bóveda de cañón. La curiosa estructura funeraria occidental a modo de contraábside apenas se conserva en ningún edificio, aunque existía ya en construcciones peninsulares del siglo IV. Existe uno similar en San Cebrián de Mazote, Valladolid, y posiblemente en la iglesia de Palat del Rey (León).

                                                            Viviendas genuinas de El Bierzo

      Este templo  está considerado como uno de los más bellos ejemplos de la arquitectura altomedieval española comúnmente denominada “mozárabe”, pero mejor definido como “de repoblación”, ya que fue impulsada por los reyes asturianos con objeto de repoblar el valle del Duero y presenta características arquitectónicas de origen hispano.

 

      Uno de los vestigios de epigrafía medieval hallados en los muros se traduce del siguiente modo: “En la era 143 pasado el milenio (1105) y a siete días de los idus de marzo (día 9), fue consagrada esta iglesia en honor del apóstol Santiago y de otros muchos”; inscripción de difícil interpretación  descubierta y repintada en el siglo XVIII en el muro sur interior del segundo tramo de la nave; indica una fecha de consagración en 1105, pero la iglesia no pudo estar sin consagrar tanto tiempo, como sostienen algunos autores. Este hipotético acto de consagración tendría lugar dada la fecha bajo el mandato del abad Esteban (1103-1132), al que se dedica el epígrafe de la jamba izquierda de la portada norte. Posiblemente se trata de un monje francés cluniacense, que reconsagra el templo, a principios del siglo XII, al instaurar el rito romano en sustitución de la liturgia hispana, abolida por Alfonso VI en 1080.

 

                                                                    Paisaje berciano
     
       Como resumen de las diferentes etapas constructivas del templo podemos señalar varias fechas:

   -Año 937 como fecha de finalización de la etapa constructiva.

   -Nueva consagración en el siglo XII y añadido del sepulcro exterior del muro norte del     contraábside.

   -Construcción de la espadaña y pórtico-cementerio meridional en el siglo XVIII.

   -Entre 1968 y 1976 el arquitecto restaurador  Luis Menéndez Pidal elimina el pórtico, la escalera de acceso a la espadaña desde la iglesia y la torre campanario elevada sobre el contraábside. Además de estas reformas levanta un muro alrededor del edificio para protegerlo de posibles inundaciones.

 

      Algunas obras de restauración han revelado que los paramentos interiores del templo  estuvieron recubiertos de pinturas, aún visibles en la bóveda oeste (figuras humanas de tinte rojizo), muros septentrional y meridional de la nave, arco de separación de los dos tramos de la nave con decoración geométrica, e imitación de ladrillo en el ábside.

 

      El Museo de León guarda una interesante obra de orfebrería de tipo asturiano donada por el obispo de Astorga en 1879: la “Cruz de Peñalba” supuesta ofrenda del monarca leonés Ramiro II, hacia el 940.
 
Texto y fotos: Cristina Sánchez. Gijón

 

Bibliografía:
Enciclopedia del Románico en España (León). Fundación Santa María la Real.

Internet:
Antonio García Omedes, http://www.romanicoaragones.com/

 

 

domingo, 9 de marzo de 2014

CRÓNICA DE LA III VISITA MONOGRÁFICA DE LA COLEGIATA DE SAN MARTÍN DE ELINES


     ‘Mañanita de niebla, tarde de paseo’, iba yo pensando, mientras atravesaba el Páramo de Masa, donde no se veía más allá de las propias narices,  impaciente por ir al encuentro de mis amigos románicos. La cita era en el encantador pueblecito de San Martín de Elines, a las 11:00 a.m., el sábado 22 de febrero del presente año; y allí estábamos, con puntualidad suiza, una treintena de entusiastas románicos, venidos de Cantabria –la mayoría-, pero también del País Vasco y, algunas ovejas descarriadas, de otros lejanos lugares (ya se sabe que hay gente ‘pa tó’).

                                             Colegiata de San Martín de Elines

     El transcurrir de la mañana había despejado la niebla, pero no así las nubes, que nos tenían oculto el sol y encapotado el horizonte, por no hablar de la rasca que soplaba a través de las abiertas puertas del campo. Pero como no hay dificultad que arredre a los románicos, guiados por el inefable D. Bertín y su sobrina, nos introdujimos en las dependencias de la hermosa iglesia valderrediblense. Una vez que todos hubimos admirado de nuevo (estoy seguro que para ninguno de los presentes esta iba a ser la primera vez) la estructura y la decoración escultórica y pictórica –mínima-, fuimos tomando asiento para escuchar la vivisección que los amigos de la tertulia  ‘Arquivolta Románica’ iban a llevar a cabo del más hermoso ejemplar del románico del sur de Cantabria.

     Maite Martinez nos hizo una exhaustiva y certera exposición de la historia, no solo de la fundación del templo, sino de la región, desde los primeros pobladores hasta nuestros días, pasando revista a todas y cada una de las vicisitudes históricas, políticas, sociales y económicas de la zona y del monasterio. Granados aplausos cerraron la intervención, que sirvieron para agradecer el trabajo realizado y, cómo no, para entrar en calor nuestras ateridas manos.

                                              
    A continuación Jose Manuel García-Maestro nos abrumó con su amplio conocimiento de los parámetros arquitectónicos del templo; minuciosamente analizados fueron los muros, los diferentes tipos de soportes, la nave, el presbiterio, las bóvedas, el ábside, el cimborrio, el falso transepto, las vanos que dejan entrar la luz, materia de la que están hechos los sueños de los creyentes y de los agnósticos, etc., etc. Cerrada ovación para tan ilustre maestro.

                                       Representación de la Adoración de los Reyes Magos
    
      Para terminar, fue nuestro entrañable Javier Pelaz quien impartió un escueto curso sobre la escultura, abundantísima, de este afamado templo; como hombre versado en la cultura clásica, empleó, para sus explicaciones, el socrático método de la mayéutica (conocido también como método gallego), es decir, contestar a una pregunta con otra ; por ejemplo, alguien le inquría:

- ¿Qué representa ese capitel?

- ¿Qué crees tú que representa?-, respondía el muy taimado.

De esta manera se entablaba una tormenta de opiniones, desde las más acertadas a las más disparatadas. El caso es que, siguiendo este método inductivo, fuimos apreciando y valorando en lo que se merece, que es mucho, la ingente cantidad de capiteles, canecillos, columnas, relieves etc., que adornan esta bendita iglesia, sin olvidarnos, por supuesto, de las magníficas piezas expuestas en el pequeño claustro, a las que D. Bertín salvó, a lo largo de los años, de la desaparición o de la destrucción.

                                                               Canecillos del muro sur
     Tiempo para un ‘relaxing  cup of café con leche in Plaza Mayor’; aprovechando que aún faltaba tiempo para la hora de reponer fuerzas, el que suscribe agarró por los pelos la ocasión para visitar algunas de las muchas iglesias rurales de la zona, motivo por el que no se enteró del cambio de planes de las visitas previstas para la tarde; mientras uno chospeaba monte arriba, el resto se dirigía a la localidad de Arroyuelos para visitar la ermita troglodítica y prerrománica de S. Acisclo y Stª. Victoria, por lo que no puedo decir nada al respecto, ya que no la vi.¡Eso me pasa por listo!

     Esperando en Ruerrero a que los demás llegaran, degusté unas rajas de chorizo casero que la patrona tuvo a bien ofrecerme para matar la espera y el gusanillo. Poco a poco, la treintena de participantes de esta salida románica, fueron apareciendo en el humilde restaurante, donde dimos buena cuenta de las viandas que la ventera nos había preparado, regadas con un recio vino riojano, que hicieron (vino y viandas) las delicias de más de uno.

     Después de algunas compras de productos gastronómicos propios de la zona (miel, chorizo, jijas…), nos dirigimos a la última de las visitas vespertinas: la también troglodítica capilla del burgalés pueblo de Presillas de Bricia, a la que llegamos después de un pequeño paseo por el sotobosque; ya la tarde despejaba y los rayos del sol de poniente doraban la piedra arenisca en la que está excavada esta ermita de dos niveles, con columna monolítica en el centro y tres ábside orientados.

     Con pena por alejarme de tan grata compañía, pero alegre por la jornada compartida, me despido de los forofos románicos de Cantabria, con el firme propósito de volvernos a ver más pronto que tarde.

Texto y fotos: Ángel Bartolomé. Pamplona

 

miércoles, 5 de marzo de 2014

"LA CAROLINA": SOPORTE CALIGRÁFICO AL SERVICIO DEL IMPERIO CAROLINGIO


 

      Aquella fecha del 25 de Diciembre del año 800, cuando el papa León III depositó sobre la cabeza de Carlomagno la corona del Sacro Imperio Romano-Germánico -ante una cruz iluminada por 1.350 cirios-, se ha convertido tanto en una fecha histórica como en el inicio del Renacimiento carolingio.

      Tras el desmoronamiento de la Pax romana un mosaico de pueblos bárbaros gobernaba Europa, cada uno con su propia lengua y escritura. Tuvieron que transcurrir varios siglos para que surgiera un caudillo que unificara bajo su égida aquel batiburrillo de naciones. Y aquél no fue otro que Carlomagno, el rey de los francos y los lombardos. Al cabo de un corto periodo de tiempo su Imperio abarcaba desde el Danubio hasta el Ebro oriental y de Francia a la Italia del norte.

Carlomagno
      Lo primero que llevó a cabo el emperador fue asentar firmemente su auctoritas en todo su vasto poderío. No obstante, comprendió que sus documentos tenían que ser legibles para que la máquina de su absolutismo funcionara debidamente. Es entonces cuando aparece un personaje que va a ser clave en la revolución cultural carolingia: Alcuino de York. Éste monje inglés en su viaje a Italia se encontró con el emperador en Pavía. Tras su entrevista aquél le nombró Maestro de estudios.

      Alcuino se encargará de crear una escritura unificada, que fuera comprendida en todo el imperio.  De la fusión de la caligrafia cursiva romana y de la semiuncial de los insulares (irlandeses e ingleses) nace la carolina, que reemplazará al resto de tipos de letras hasta el advenimiento de la imprenta.

Alcuino instruyendo a los monjes de San Martín de Tours
     
      La escritura carolingia estaba compuesta:

·        Por letras de forma casi fijas, pequeñas, de la misma altura todas ellas, con palos y perfiles que daban a la página una fisonomía característica.

·        A aquel efecto ayudaba la separación de las letras, que aportaba la necesaria luz de los blancos.  

·        Se utiliza las letras capitulares para emplearlas como mayúsculas -en la carolina todas las letras eran minúsculas-  y la uncial para los títulos.

                                                   Escritura carolingia
      En fin, se trataba de una letra clara con influencias romanas e inglesas. Una letra de escritura rápida y fácil lectura. Lo mismo servía tanto para redactar los edictos imperiales como para escribir libros litúrgicos o copiar las traducciones de textos clásicos greco-latinos llevadas a cabo por la turba scriptorum (copistas) de los monasterios y las escuelas palatinas.

 
Capitular "R" iluminada en un manuscrito del siglo X, que se conserva en la catedral de Canterbury
 
       En nuestro país fue tardía la utilización de la carolina. Su implantación -como era de esperar- comenzó en Cataluña -la Marca Hispanica del Imperio carolingio-. Con el tiempo se extenderá al resto de la Península hasta llegar a ser la escritura que suplantará a la visigótica, hasta entonces dominante, tanto en los monasterios como en las cancillerías.

Texto: Javier Pelaz

Bibliografía:

"El Arte de la Escritura". RBA Colecionables. Fascículos 1 y 3. EDITEC. Barcelona. 2004